Y se va a quemar, si sigue ahí
Las llamas van al cielo a morir
Ya no hay nadie más por ahí
No hay nadie más, senta’ita dando palmas

Y se va a quemar, si sigue ahí
Las llamas van al cielo a morir
Ya no hay nadie más por ahí
No hay nadie más, no hay nadie más

Confieso que cuando escuché Bagdad (Cap.7: Liturgia) por primera vez, su letra tan sincera y brutal junto con el sample de Cry Me a River (2002), me estremeció hasta llevarme a un retraído lagrimeo. La canción me caló tanto en los adentros, sentí un pequeño ardor en el pecho… Eso que pasa cuando la música dice lo que no se puede nombrar. 

Me parece intencional que Rosalía haya escogido parte de “Cry Me a River” para esta canción y el uso de las lágrimas en el video de la misma. Creo que existe una intención de amalgamar estas dos historias de despecho amoroso y sus diferentes formas de sufrirlo.

El Mal Querer (EMQ), segundo álbum de Rosalía Vila, es un trabajo conceptual que cuenta la historia, por capítulos, de una relación tóxica a niveles infernales. La idea parte de un libro del S. XIV titulado Flamenca, el cual retrata la historia de una mujer casada con un hombre la encierra por celos. Desde aquí se vislumbra que este disco aborda la violencia de género con pinceladas muy abstractas. 

Augurio, Boda, Celos, Disputa, Lamento, Clausura… Cuando llegué a Liturgia, me encontré con una mujer tan rota, que no pude más que romperme con ella.

Por la noche, la sali’a del Bagdad
Pelo negro, oscuro
Bonita pero apena’
Senta’ita, cabizbaja dando palmas
Mientras a su alrededor

Aquí se describe a un personaje hermoso y apabullado. Ella, sentada y cabizbaja, en derrota, imposibilitada de moverse del lugar de dónde está. 

Es importante conocer la referencia de “Bagdad”, pues con el vídeo se completan los tres elementos a analizar de esta canción: música, letra y visuales. Bagdad es un night club reconocido en Barcelona por sus espectáculos “interactivos”, como sexo en vivo. Y por este pequeño guiño, infiero que este capítulo de EMQ hace un tímido llamado de atención sobre la trata de blancas y la explotación sexual. 

¿Lo ven? 

Todo lo que se expone en este álbum hay que verlo con lupa, porque es un trabajo lleno de simbolismos.

Pasaban, la miraban
La miraban sin ver na’

Solita en el infierno
En el infierno te atrapa

Senta’íta, las manos las juntaba
Que al compás por bulerías
Parecía que rezaba

Estas líneas me parecen de las más brutales de la composición. En el video, se representa con una cámara en plano medio que se aleja despacio de la protagonista, hasta terminar en cenital. Me incita a pensar que es la mirada de alguien más diciendo: puedo observarlo todo, desde la distancia y elijo alejarme sin perderte de vista; lo miro todo desde afuera (arriba), sin hacer nada. Se puede entrever una intención morbosa y un efecto de anulación. 

Pasa, muy frecuentemente, en casos de violencia de género que los amigos, vecinos, familiares y demás conocen el círculo en el que la víctima está atrapada, pero lo invisibilizan. A ella no le queda más de juntar las manos y rezar. En este caso, junto al Cor de L’Orfeó Catalá, que con unos agudos celestiales sentencia:

Junta las palmas y las separa

Junta las palmas y las separa

Junta las palmas y las separa

Junta las palmas y las separa

Junta las palmas y las separa

Junta las palmas y las separa

Junta las palmas y las separa

Junta las palmas y las separa

Cuando comencé a revisar los detalles de esta canción, le pregunté a una amiga por qué creía que el capítulo se llama Liturgia. “Tal vez porque está rezando”, me contestó. Y aquí cabe recalcar el uso de metáforas religiosas en la trinidad de sus elementos. Intuyo que buscan retratar el abismo entre el cielo y el infierno, los extremos de las relaciones violentas. Para ello, también hay que leer entre las líneas de EMQ, pues a esta pieza del álbum le antecede Preso (Cap.6: Clausura) y le sigue Di mi nombre (Cap.8: Éxtasis).

El rezo, eso que pasa entre que se juntan las palmas y se separan, es un acto de desesperación tal, pues sólo un poder celestial llegaría a salvarla de ese calvario. Ella está rezando, rezando, rezando, rezando; lo que se podría confundir con las palmas agitadas de una bulería. Este estribillo, aunque sencillo, está cargadísimo de dolor. Pero no es cualquier dolor, es uno agudo (nótese el cambio de tono) y a su vez redentor (nótese el uso del coro). 

Me parece interesantísimo el uso del sufrimiento en la canción, pues es imagen y semejanza de cómo en el cristianismo muchas personas han llegado a la santidad a través del martirio. Y apunto -como nota personal- que estos procesos son muy crueles, pero a la vez reconozco que no se es la misma persona después de ser atravesada por un pesar impronunciable.

De las luces
Sale un ángel que cayó
Tiene una marca en el alma
Pero ella no se la vio
Senta’ita, al cielo quie’ rezarle
Prenda’ita de sus males
Que Dios tendrá que cobrarle

Se alude a Satanás, el ángel caído gobernante del infierno, lugar que ha sido mencionado antes: solita en el infierno, el infierno te atrapa. Lo cruel de esta estrofa, es el sentimiento de culpa que existe: prenda’ita de sus males que Dios tendrá que cobrarle. Es muy común que las víctimas se culpen: fui yo la que provoqué; es que si no hubiera hecho esto… Y entonces, se repite el ciclo:

Y se va a quemar, si sigue ahí
Las llamas van al cielo a morir
Ya no hay nadie más por ahí
No hay nadie más, senta’íta dando palmas

Y se va a quemar, si sigue ahí
Las llamas van al cielo a morir
Ya no hay nadie más por ahí
No hay nadie más, no hay nadie más

Junta las palmas y las separa (x8)

Esta canción -repito- está empapada de simbolismos religiosos (irónicamente Rosalía nunca fue bautizada al cristianismo, pero iba a misa con su abuela). Esto lo notamos en la música y las letras, sin embargo, el video -en comparación a los anteriores singles de EMQ- puede que quede corto. Yo, personalmente, esperaba algo más emocionante, pero tras verlo una y otra vez, considero que retrata adecuadamente una idea difícil de describir: el dolor abismal. 

Me parece sutil, pero potente el uso de ciertas repeticiones en toda la canción. Como el beat que simula palmadas, que nos recuerda constantemente la preciosa imagen: al compás por bulerías parecía que rezaba o incluso el repetitivo: junta las palmas y las separa. Esto afianza el rezo, presente sin descanso, como única solución a los males. 

También están las imparables lágrimas que retratan fielmente el dicho “ahogarse en la pena”, con un componente adicional que es la transformación a través del sufrimiento. Al final del audiovisual, el llanto la transforma, le permite ascender, como si se tratara de una santa; dejándola con lágrimas perennes en los ojos, como si el dolor al cual fue sometida no dejara de ser parte de su existencia. 

Este final, personalmente, me parece un mensaje un poco peligroso; especialmente si hacemos paralelismos con casos de violencia, en donde a las mujeres se les induce a la sumisión por el bien mayor del “amor”. Sin embargo, tal vez la intención, es decir: puedes salir de ese lugar de dolor siendo una mejor versión de ti y trascender.  

¿Cómo lees tú la letra, música y video de Bagdad (Cap.7: Liturgia)?

¿Te gustó este análisis? También podría interesarte entradas como ‘Fetch the Bolt Cutters’, el disco de una superviviente o ‘Pies Descalzos’, el mejor álbum de Shakira. Cero Presión, pero no deberías irte de aquí sin echarles un vistazo.

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Sofía Bermúdez

Sofía Bermúdez

Periodista encantada por los formatos digitales, porque nos permiten armar y contar historias con versatilidad.

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